PREHISTORIA Y ROMANIZACIÓN EN EL VALLE DEL ERIA. SOCIEDAD Y MINERÍA ANTIGUA

13 de enero de 2018

El 14 de diciembre se presentó en el museo de León el libro “Prehistoria y romanización en el valle del Eria. Sociedad y minería antigua”, que ya había sido presentado el 8 de diciembre en el Centro Cultural de Nogarejas.

Valdería es una comarca leonesa que estoy empezando a conocer desde hace poco y gracias a nuevas amistades (Álvaro y Sergio, de Felechares). Está situada situada en el suroeste de la provincia de León, y según la wikipedia cuenta con una extensión de 315,03 km², una población de 2.182 habitantes, con una escasísima densidad de 6,93 hab/km². Sus principales poblaciones son: Castrocalbón (682), Castrocontrigo (349), San Esteban de Nogales (273), Nogarejas (264), Felechares de la Valdería (172), San Félix de la Valdería (131). Todos ellos se engloban en tres municipios: Castrocalbón, Castrocontrigo y San Esteban de Nogales.


Los autores de“Prehistoria y romanización en el valle del Eria" son Javier Fernández Lozano, Jesús Celis Sánchez y Juan José Palao Vicente. Javier Fernández Lozano es profesor en la universidad de Cantabria (Dpto. Ciencias de la Tierra). Jeśus Celis es arqueólogo, técnico de Patrimonio, y ha sido director del Instituto Leonés de Cultura. Juan José Palao Viente es  profesor contratado doctor en el Área de Historia Antigua de la Universidad de Salamanca. 
Los tres, a pesar de ser especialistas en sus respectivas materias, hacen un esfuerzo por lanzar un lenguaje divulgativo para poder llegar al público general, abarcando la herencia ástur y romana que ya se puede rastrear incluso en el topónimo: "Valdería" significa Valle del río Eria, estando compuesto por la raíz latina "Val" (valle) y el topónimo prerromano "Eria".

El libro consta de 186 págs., y ha sido editado por el ayuntamiento de Castrocontrigo, y financiado por la Diputación, el ILC y el propiio ayuntamiento de Castrocontrigo. De momento no puede adquirirse en librerías, pero pronto sacarán una edición venal para ponerlo a disposición del público. Hay que destacar la documentación cartográfica, gráfica y fotográfica.

La obra nace de las I Jornadas Arqueológicas del Valle del Eria, que se desarrollaron el verano pasado en Castrocontrigo, y que "buscaban poner de manifiesto el interés cultural de la comarca del Eria". Fueron todo un éxito, y fruto de ellas ha surgido el presente libro.

Tiene los siguientes apartados: El medio físico; Aproximación a la Prehistoria en el Valle del Eria; El ejército romano en la Valdería; Minería antigua en el valle del Eria.

Podéis escuchar la entrevista a tres bandas con los autores en este enlace. 


EN EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE UNAMUNO: SALAMANCA EN LA GEOGRAFÍA UNAMUNIANA

5 de enero de 2018

Os quiero dejar aquí otra colaboración de Miguel Ángel Diego Núñez, en esta ocasión sobre el aniversario de la muerte de Miguel de Unamuno. Estos días he estado sin acceso al PC, por lo que aprovecho por pedirle disculpas por el retraso en publicar este post. 

No falta nada para el 31 de diciembre, 81 aniversario del fallecimiento de Unamuno. Queremos homenajearlo este año recordando la ubicación de Salamanca en su geografía. Se ha tachado con razón a Unamuno de contradictorio, pero en cuanto toca a Salamanca es de una coherencia abismal. Para él Salamanca se encuentra en el Reino de León, incluido en la mitad atlántica de España:

     “Lo fuerte, lo serio, lo verdaderamente nuevo somos nosotros, pero, en España y como españoles, nosotros somos el corazón de la vertiente atlántica.
     Porque España no creo que pueda dividirse en la polaridad tan fecunda para todo pueblo, en norte y sur como algunos piensan, sino más bien, como creen otros, en las dos vertientes, la atlántica y la mediterránea –incluyendo en esta la parte en la que el Guadalquivir desemboca-. A España hay que partirla transversalmente por una línea que de hacia el Maladeta vaya al cabo de San Vicente. De un lado Cataluña, Aragón, Valencia, Murcia, Castilla la Nueva, toda Andalucía y hasta Extremadura; del otro, el litoral cantábrico, Castilla la Vieja y el reino de León. De un lado los pueblos estéticos, los del gesto y eso que llaman la gallardía, los de parada y plaza pública, los de la zarzuela, y de otro nosotros. Y de la parte de allá quédase Madrid con sus cotarros, donde todos son unos.
     Dejémosles predicando la alegría de vivir y otras vaciedades y seamos como somos, sin proponernos ser ni alegres ni tristes. No, sino como Dios y nosotros nos hemos hecho.” (Bilbao, 1908)

     Por otra parte, Unamuno da una particular importancia a la lengua, como atestigua en 1923:

     “Esta tierra bajo el cielo, esta tierra llena de cielo, esta tierra que siendo un cuerpo, y por serlo, es un alma, esta tierra hizo, con el latín, unos lenguajes, unos romances. Hizo el catalán, y el aragonés, y el leonés, y el bable, y el castellano, y el gallego, y el portugués. De ellos salieron los idiomas literarios y oficiales. Y esos lenguajes son las razas. (…) Pero más que raza de sangre, más que línea de sangre, raza de lenguaje.”

     A lo largo de su vida repetirá una y otra vez que Salamanca forma parte del reino de León y leonesas son las particularidades de su habla popular, llegando incluso a afirmar en 1931 que:

     “A las puertas de esta ciudad se hablaba leonés, y aquí se fundieron ambos dialectos [leonés y castellano]. Pero esta Universidad nunca fue castellana, sino universal y española.”

     El 30 de mayo de 1933, el Congreso de los Diputados determina que la región de León está constituida por las provincias de León, Salamanca y Zamora, tesis defendida por Claudio Sánchez Albornoz y avalada en votación nominal por 90 votos contra 19.

     El debate y la decisión mueven a escribir a Víctor de la Serna:

     “Es decir, que desde el nacimiento de Castilla –naturalmente posterior al del reino asturiano-leonés-, Palencia y Valladolid son Castilla.
     Nada de esto aminora la belleza y el interés de la magnífica civilización leonesa, fina y elegante, al lado de la tosca castellana. La vieja corte de León, influida por las cortes europeas, depositaria del goticismo más puro, elaboradora de Códigos magníficos, fundadora de muchas categorías inmortales españolas, ofrece un interés inagotable dentro de su extensión geográfica.
     Cuando abandono al ilustre profesor Sánchez Albornoz -justamente el historiador de la civilización y la cultura leonesas-, me encuentro con el maestro Unamuno, que dice cosas pintorescas, graciosas y geniales acerca del tema. Para él las fronteras de León y Castilla pueden establecerse por la línea de cultivo de algunas voces diferenciales en romance castellano y en romance leonés. Por ejemplo, en León dicen ‘el pan yeldo’, y en Castilla ‘el pan yudo’. En León ‘candar la puerta’, y en Castilla ‘cerrar la puerta’. Llegamos a establecer que, efectivamente, los límites de Castilla con León son los mismos lingüísticamente que históricamente, y que pueden marcarse por el Cea y el Esla, que son la frontera de astures y vacceos de antes de la Reconquista.”

     Viene Unamuno a ratificar así lo que escribiera en 1907 a su discípulo Federico de Onís:

     “Mi idea es que Salamanca no es Castilla sino una transición de León a Extremadura con toques portugueses y algunos castellanos.’

     Es el lenguaje, el dialecto leonés, el que permite a Unamuno cerciorarse de la pertenencia de Salamanca propiamente al reino de León y no a Castilla y a corregirse a sí mismo cuando la incluye en el término Castilla, como ya hiciera en 1906:

     “Considerad que os escribo desde una antigua ciudad castellana, y más que castellana leonesa, que duerme en una llanura donde ondea el trigo, a la orilla de un río lento que la refleja entre álamos sencillos, desde el seno de una ciudad remanso de sosiego a cuyas bordadas piedras enciende en oro el sol poniente cuando se acuesta entre las encinas graves. Aquí se aprende a pensar despacio, bajo el peso de los recuerdos que vagan en el ámbito espiritual.”

Miguel Ángel Diego Núñez

LA CASA DE LAS CUATRO TORRES, DE JAVIER GARNICA CORTEZO

Comenzamos el año hablando de una novela que nos llevará al León de  finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se trata de  “La casa de las cuatro torres”, editada por Cultural Norte, y que se presentó muy apropiadamente en la Casa Botines el mismo martes. 
El escritor, Javier Garnica Cortezo, es el autor de varios blogs, como el famoso “León en el recuerdo” , dedicado a fotos antiguas de León, y su blog personal, donde refleja su vena más literaria.
Ha colaborado en "El Filandón" del Diario de León. Coleccionista de fotos de León, participa activamente en Facebook. Esta es su primera novela.

Tal y como dice  Javier:
Este libro aparece de forma casual en el 125 aniversario de la construcción de la Casa de Botines, efemérides que ha convertido al edificio en protagonista de la actividad cultural reciente. La obra no presta especial atención a la arquitectura de Gaudí, materia muy bien estudiada por autores con mejores conocimientos. En cambio, profundiza en la peripecia de los habitantes de León que se vieron envueltos en su órbita. No sólo desde que abrió sus puertas en la Plaza de San Marcelo, sino mucho antes, cuando fue cobrando vida en los sueños de sus promotores.  
La Casa de Botines no es solamente una edificación majestuosa y peculiar que aparece en León en los últimos años del siglo XIX, nacida del genio de Gaudí. Además de todo eso es el epicentro de toda una saga que implica a varias familias, y de muchas relaciones personales y empresariales. Es un elemento fundamental de la vida económica y social de la ciudad en el momento en el que ésta se abre al siglo XX. 
En “La Casa de las Cuatro Torres” el lector descubrirá esa trama de intereses y circunstancias, muchas de las cuales hasta ahora eran desconocidas por el público, y también las ilusiones, las pasiones… y las decepciones de todos los que vivieron la gestación de la Casa. Y disfrutará al sumergirse en la atmósfera y en las calles de un León que ya no existe, pero del cual quedan muchos vestigios.

 Según los comentarios, la obra "introduce al lector en la atmósfera de un León que ya no existe pero del que todavía quedan muchos vestigios". El autor se permite «algunas licencias», como  pero que en todo caso está "rigurosamente documentada" y donde todos los personajes son reales. Así, contaba Javier Garnica en el suplemento literario Filandón que alrededor de la Casa Botines sobrevuela "toda una saga familiar y también una trama económica". 

A través de 180 páginas, "que se leen con mucha facilidad", el libro desentraña los esfuerzos de una de las estirpes más poderosas de la época, la de Simón Fernández, para afianzar sus negocios. Y todo ello en el León de finales del XIX, "un pueblo insalubre hasta que comienzan las obras del ensanche".



DOCUMENTAL "LOS MIL AÑOS DEL FUERO"

30 de diciembre de 2017

El día de Navidad y el 29 de diciembre se emitió en el canal 7 CyLTV el documental "Los mil años del Fuero", sobre el milenario que cumplió en este año el llamado "Fuero de León" promulgado en 1017 por el rey Alfonso V. Producido por RICI, tuve el honor de ser entrevistado para contar en qué consistía este hito legislativo: podéis verme al comienzo del mismo, durante los primeros minutos. Asimismo hacia el final también sale la actividad que organizamos en nuestro colegio (Ntra. Madre del Buen Consejo- PP. Agustinos) relacionada con el Fuero, explicada por mi amigo Alberto Flecha. Pero el documental incluye muchas cosas más, y con una gran calidad, por lo que os recomiendo su visionado, sobre todo ahora que está a punto de expirar el milenario.

Ha habido muchas otras actividades para conmemorar el Fuero, como un ciclo de conferencias en el  Museo de León en el que también tuve el honor de participar, así como unas jornadas en Madrid, actividades en los colegios, etc. Se ha echado de menos una mayor repercusión en la comunidad autónoma, pero este hecho no creo que haya pillado por sorpresa a nadie. Veremos que pasa en 2018 con el centenario de la Universidad de Salamanca...

PD: Tanto en este documental como en textos usados para el milenario se ha utilizado mi tipografía Visigótica Leonesa, inspirada en los documentos de la época y que os recuerdo que se puede descargar gratis en esta página.

EL RELOJERO DE LA PUERTA DEL SOL, DE EMILIO LARA

Estas son buenas fechas para hablar de José Rodríguez Losada, más conocido como "el Relojero Losada", ya que fue el cabreirés que hizo y regaló a Madrid el reloj de la Puerta del Sol, famoso por dar las campanadas de fin de año para gran parte de España. Ya lo hicimos hace tres años de la mano de Roberto Moreno, un zamorano afincado en Madrid que hace dos décadas publicó el estudio más completo sobre Losada: “José Rodríguez de Losada, Vida y Obra”. Creo recordar que entonces dijimos que la vida del relojero era digna de una película, y aunque ésta todavía no ha llegado, de momento ya tenemos la novela. Y es que en esta ocasión entrevistamos a Emilio Lara, un jiennense que acaba de publicar la novela "El relojero de la Puerta del Sol" con la editorial Edhasa, que se está convirtiendo en un éxito de ventas.

Tal y como cuentan en la web de la editorial, Emilio es doctor en Antropología, licenciado en Humanidades con Premio Extraordinario, Premio Nacional de Fin de Carrera y profesor de Geografía e Historia de Enseñanza Secundaria. Ha publicado varios libros de Historia y decenas de artículos en revistas universitarias y centros de investigación españoles, italianos y franceses. Ha participado en la elaboración del Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. También ha obtenido diversos premios de literatura, historia y periodismo. En lo literario, Lara dio el salto a la novela en el año 2016 gracias a La cofradía de la Armada Invencible, libro donde relata una de las campañas militares más famosas de la historia de España.

Como vemos, su formación es garantía de rigor histórico, aunque como es lógico en muchos aspectos de la vida y personalidad del relojero ha tenido que dejarse llevar por su imaginación. EL protagonista vive los principales acontecimientos históricos de la época tanto en España como en su exilio inglés, por lo que en ocasiones lo he utilizado en mis clases como ejemplo de liberal perseguido por Fernando VII. Aquí os dejo un esbozo de biografía del insigne relojero:

José Rodríguez Losada (Iruela, Cabreira, 8 de mayo de 1797 - Londres, 6 de marzo de 1870) nació siendo José Rodríguez Conejero, pero como Iruela pertenecía a Losada, así fue conocido la mayor parte de su vida. Dice la leyenda que de mozo cuidaba las vacas de la familia, pero que perdió una y la encontró muerta. De puro miedo a la reacción de su familia huyó a Puebla de Sanabria, donde fue recogido por un arriero que le lleva a Extremadura.  No hay constancia documental de esta leyenda ni de este itinerario, y el primer documento que ha recogido Roberto Moreno es en el que aparece ya en Madrid como Oficial del Ejército Español durante el periodo del Trienio Liberal. Se le otorgó la condecoración de Caballero de la Orden de Carlos III. 

Fue perseguido por sus ideas liberales y en 1828 se refugió primero en Francia y después en Londres (1835). Allí empezó de cero como mozo de limpieza en una relojería, y fue aprendiendo por su cuenta el oficio de relojero, alcanzando una maestría que le daría renombre internacional. Heredó el negocio de su jefe , y según otra leyenda también su mujer, porque se habría casado con su viuda. El caso es que empezó a exportar relojes a España e iberoamérica, abriendo sucursales en Europa y sobre todo en América Latina y Filipinas. Fue gran amigo de José Zorrilla, el poeta romántico,

La Armada Española le solicita diversos cronómetros marinos hasta que finalmente es propuesto por el Gobierno Español como Relojero Cronometrista de la Marina. 

Cuando regresa a España gobierna Isabel II y los liberales. Visita  Madrid y se encuentra con las reformas de ensanche de la Puerta del Sol. Es posible que se fijara en el reloj de la torreta de la edificio del Ministerio de Gobernación, del que había habido quejas por su mal funcionamiento. Durante este viaje decidió elaborar un reloj que reparara este retraso y en 1866 se lo regaló al Ayuntamiento de Madrid, aunque casi 150 años después todavía no se ha conseguido que la Villa y Corte tenga un recuerdo para el benefactor (no hay ninguna calle madrileña con su nombre).

En cuarenta años de exilio, Losada regresó tres veces a España, visitando Astorga y sus alrededores, aunque quedó decepcionado por la malísima calidad de los caminos. Rodríguez Losada falleció, el 6 de marzo de 1870, en Londres dejando una inmensa fortuna que heredaron sus hermanas y un sobrino, así como su médico y sus sirvientes.

En cuanto a la novela, esta es la presentación de la editorial:
Londres, 1866
José Rodríguez Losada se ve obligado, una y otra vez, a huir de su pasado. Tras abandonar de niño el hogar familiar, se verá obligado por razones políticas a exiliarse de la España absolutista de Fernando VII. Ahora vive en Londres, una ciudad más avanzada y en la que vislumbra un futuro más esperanzador. Hábil como pocos y siempre entusiasta, debe acabar un encargo urgente: reparar el Big Ben, el reloj más famoso del mundo.
Pero nadie puede escapar de su pasado y, entre la niebla londinense, una sombra lo observa para acabar con su vida. Y, mientras tanto, José sólo vive y trabaja para su sueño: la construcción de un reloj con un mecanismo revolucionario. ¿Conseguirá José sortear todos los peligros que lo rodean y conseguir su sueño? La historia dice que sí, ya que su sueño será conocido como el reloj de la Puerta del Sol. Pero ¿cómo conseguirá eludir todos los peligros y conseguir hacerlo realidad?....
Emilio Lara nos adentra en la historia de un hombre tan real y fascinante como desconocido para la mayoría de los lectores. Un hombre que no sólo creará los dos relojes más famosos del mundo, tal como los conocemos actualmente, sino que sorteará todo tipo de dificultades para lograr su sueño, conocerá el amor en su madurez y se relacionará con los personajes más ilustres de su época. En definitiva, la historia de un hombre contra su destino y dueño de sus horas. 
Podéis escuchar la interesante entrevista en este enlace.


EL LEGADO DE ROMA EN LA PROVINCIA DE LEÓN, DE EMILIO CAMPOMANES

23 de diciembre de 2017

En el programa de esta semana regresamos a la época romana de la mano del arqueólogo Emiliio Campomanes, a quien hemos tenido el placer de entrevistarlo varias veces. Precisamente en mayo de 2016 nos acompañó con motivo de la presentación de su primer libro “Guía del León romano”, centrado en la capital leonesa.  Así que parecía natural que su siguiente obra abarcase toda la provincia. Por el nuevo libro desfilan la Legio VI y Legio VII, la conquista de los ástures, los campamentos romanos que han ido apareciendo a lo largo de los últimos años, los restos de Astúrica Augusta (Astorga), etc., etc. Como él mismo nos dijo en el programa, la gran virtud de esta obra es divulgar los últimos descubrimientos, rellenando los huecos que quedaban desde las ya antiguas monografías generalistas. 

"El legado de Roma en la provincia de León" fue presentado el 22 de diciembre en la Biblioteca Pública de León. La editorial Lobo Sapiens publica esta reseña

"Quien quiera saber saber qué pisa cuando pisa el suelo de la provincia leonesa, precisa indudablemente de este libro de Emilio Campomanes, arqueólogo e investigador del pasado más contundente con el que cuenta esta tierra. Aquí la guerra de Augusto contra los astures, cántabros y vacceos (que de todo hay en lo que hoy es entidad provincial), la naturaleza y cultura de aquellos pueblos prerromanos, los campamentos de conquista, la fundación de las ciudades, la tupida red de calzadas, la apabullante labor minera en pos, fundamentalmente, del oro y, por encima de todo ello, los elementos culturales que transforman aquella sociedad —sólida base de cuanto somos— están aquí explícitas y expuestas de un modo didáctico y amenamente visual para regocijo de los amantes de esta parte fundamental de la historia leonesa y, por ende, de todo el Noroeste. Una obra que hay que tener".

Emilio Campomanes es Licenciado en la Universidad de Valladolid en Arqueología y en Historia Antigua. Es arqueólogo de profesión desde hace más de 17 años (desde 1995) en la empresa Talactor, y ya ha participado o llevado a cabo más de cien excavaciones en nuestra tierra. (descubriendo por ejemplo el acueducto, el anfiteatro, los Principia y la colección de armaduras romanas en la Casona de Puerta Castillo junto a Fernando Muñoz en Talactor) Además colabora asiduamente con asociaciones y grupos relacionados con la protección del Patrimonio y de reconstrucción histórica y ha realizado numerosas charlas y visitas históricas del León Romano. Ha publicado un  montón de artículos y estudios en revistas científicas, ha participado y organizado congresos, y ha impartido numerosas conferencias sobre arqueología de la ciudad, de la que es un gran conocedor.





MITOS, RITOS Y COSTUMBRES DE LA CEPEDA (LEÓN): UN ESTUDIO ANTROPOLÓGICO de Germán Suárez Blanco

16 de diciembre de 2017

En el programa de este martes hemos charlado con Germán Suárez Blanco sobre su reciente libro "Mitos, ritos y costumbres de La Cepeda (León). Un estudio antropológico", editado por Lobo Sapiens. En él quedan retratados, muchas veces en cepedanu (la variante comarcal del leonés), un montón de leyendas, personajes mitológicos, tradiciones, etc. Así van desfilando por la obra los trasgos, los relatos de ánimas, el calendario tradicional, las vírgenes, la Candelaria, San Blas y la garganta, el Reñubeiro, la bendición de las cosechas, blasfemias, los juramentos y maldiciones, las brujas y curanderos, las tareas más penosas, la desaparición del pueblo de Sencil, la hospitalidad cepedana, las subastas, las conroblas y almonedas, la cuelga, los feijes y manoyos, las galochas, la campana tañida, etc. 

Germán incluso nos leyó un fragmento en cepedanu, ya que tuvo la suerte de contar con sus padres para aprenderlo y comprenderlo. Podéis escucharlo en el programa, en este enlace.

Aquí os dejo una pequeña biografía de Germán, en la que se puede apreciar que ha tenido una vida de lo más intensa e interesante: 

Nacido en Villarmeriel, en 1942, en plena posguerra, época de máxima escasez económica, cuando la mayor parte de quienes habían emigrado del pueblo en busca de mejores condiciones laborales acababan de regresar para matar el hambre con el producto de dos palmos de tierra heredados de sus mayores.Admitido en la escuela del pueblo a temprana edad, allí sació sus primeras curiosidades intelectuales. El Bachillerato, en Astorga, en el Seminario, con beca ganada por oposición. Allí de unas cosas se aprendía muchísimo más que en los institutos y de otras muchísimo menos.Dos años de trabajo como periodista en Radio Popular de Astorga y otros dos de servicio militar entre las arenas del Sáhara.A la vuelta, oposiciones a Inspector de Policía. Destinado en Oviedo, allí se licenció en Filología Española obteniendo el doctorado bajo la dirección del profesor Alarcos Llorach.Las oposiciones a profesor de Enseñanza Media lo llevaron a Lérida y la obtención de la Cátedra deLengua lo devolvió a Asturias donde ejerció como catedrático de Lengua Española hasta su jubilación.


LA ÚLTIMA CLASE DE D. VICENTE GARCÍA LOBO

7 de diciembre de 2017

El pasado 29 de noviembre  el catedrático de Paleografía y Diplomática de la Universidad de León, Vicente García Lobo, impartió su última lección en el Aula Magna de la Escuela Universitaria de Trabajo Social, de la que fue director un buen puñado de años. Haciendo un juego de palabras, la tituló "Alma Mater o Mater ‘Dealmata’".
Por una serie de casualidades nunca tuve a D.Vicente como profesor en la ULE, ni en la carrera de Biblioteconomía ni en la de Historia, pero sí que fui su alumno en los cursos de Paleografía que impartía la Fundación Sánchez Albornoz. 

Este es su perfil biográfico:  Vicente García Lobo es asturiano de nacencia: nació en Casorvida (Lena, el 1 de abril de 1947. Hijo de Celso García ,Fernández y María Purificación Lobo Pérez . En 1958 ingresó en el Seminario Menor de Covadonga donde estudió dos años Humanidades. Estudió en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde completó la especialidad de Historia. Impartió clases de Paleografia y Diplomática en la Universidad a Distancia. Se casó con Carmen Morilla Rodríguez, y tuvieron cinco hijos. En 1.982 ganó por oposición la cátedra de Paleografia y Diplomática de la Universidad de León. 

García Lobo ha desarrollado una larga trayectoria docente e investigadora en la ULE. Fundador de la Escuela Española de Epigrafía Medieval, de la que hoy es reconocido como creador y su principal contribuyente desde el punto de vista metodológico y divulgativo, cuenta con más de 150 publicaciones en su haber. 

Académico de la Real Academia de la Historia desde 1990, se inició en las tareas investigadoras de la mano de Marín Martínez, con quien realizaría una de las principales aportaciones a la historia de la provincia de León con su estudio doctoral sobre el Monasterio de San Miguel de la Escalada. 
Creador del proyecto de investigación Corpus Instriptionum Hispaniae Mediaevalium, reconocido internacionalmente y participado por las universidades de León, Burgos, Valladolid, Complutense de Madrid, Poitiers, Siena Lisboa, se le sitúa como uno de los padres de la Epigrafía Medieval en España.

Como él mismo nos dijo en el programa, en total lleva 50 años en el mundo universitario, contando desde sus tiempos de estudiante. Es muy conocida su pasión por San Miguel de Escalada, a quien dedicó su tesis y un buen montón de publicaciones. 

Tal y como reflejó la ULE en la nota de prensa sobre el acto, entre sus trabajos se pueden destacar los que se relacionan a continuación:

- Como referente de la Historia de León sus estudios sobre ‘Santa María de Arbas: proyección social, religiosa y cultural de una canónica’. 
- Artículos sobre San Miguel de Escalada como ‘El scriptorium’ de San Miguel de Escalada y su relación con el Obispado de Astorga’, o ‘La asistencia social de la Iglesia durante la Edad Media: la hospitalidad monástica’. 
- De epigrafía cisterciense: ‘Las inscripciones del monasterio de Carracedo’, o ‘Las inscripciones diplomáticas (siglos VI a XII)’. 
- De Epigrafía Medieval: ‘Introducción y álbum’, en colaboración con su discípula, María Encarnación Martín López. 
Su dedicación investigadora fue pareja a su vocación universitaria, que le llevó a ocupar diversos cargos en la Universidad de León, como Vicerrector de Estudiantes, Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, Director del Departamento de Patrimonio y de la cultura escrita, o Director del ‘Colegio Mayor San Isidoro’. 

Finalmente hay que reseñar que, como Director de la Escuela Universitaria de Trabajo Social, Vicente García Lobo adecuó los estudios a las exigencias europeas, metiendo la escuela de lleno en el siglo XXI, haciendo posible la formación acreditada de varias generaciones de trabajadores sociales y facilitando su acceso al mundo laboral. 


HOMENAJE A JOSÉ SÁNCHEZ ROJAS, UN LEONESISTA SALMANTINO

4 de diciembre de 2017

Como en ocasiones anteriores,  Miguel Ángel Diego (Zacut) ha decidido colaborar con este blog, y en esta ocasión para volver a hablar del salmantino José Sánchez Rojas, un regionalista leonés que falleció en 1931. Espero que os preste.. 
 
Un año más queremos recordar y rendir homenaje a José Sánchez Rojas en el aniversario de su muerte, el 31 de diciembre de 1931.

José Sánchez Rojas no es solamente un  enamorado de su Alba de Tormes natal, ni de la provincia de Salamanca, sino que siente y reivindica el reino de León y el espíritu leonés que descubre en Salamanca, Zamora, León, Toro, Peñaranda o en la montaña leonesa. Así lo manifiesta en sus textos y nos lo transmite sin rodeos. Comparte con nosotros, a pesar del tiempo y la historia, sus percepciones sutiles, sus revelaciones, sus descubrimientos. Con la certeza de Antonio Machado en cuanto a cultura, entiende que lo que se guarda se pierde y lo que se da se gana. Sánchez Rojas nos regala todo cuanto tiene, todo lo que acopia en sus idas y venidas por la geografía de la región leonesa, por España y por el mundo. Y nos maravillan su sensibilidad, sus dotes perceptivas, su fidelidad a la realidad que hace suya y nos transmite directamente con sencillez y elegancia. A través de todos sus sentidos capta multitud de detalles y construye un cuadro de conjunto revelador.

En 1918, cuando se lanza desde Burgos el ‘Mensaje de Castilla’ contrario a la autonomía de Cataluña, Sánchez Rojas publica ‘La mascarada regionalista’ donde afirma que ‘Castilla no pasa hoy de ser una mera nomenclatura geográfica, que no tiene personalidad’, y subraya ‘Ante todo, Castilla, geográficamente, no está delimitada todavía. Frente a Burgos, León sostiene a su modo, una personalidad regional, la del antiguo reino de su nombre, harto confusa y borrosa.’

Sánchez Rojas, en multitud de artículos, se dedicará a desentrañar la personalidad leonesa de las ciudades, comarcas y provincias del reino de León. En 1919, a modo de conclusión señala las diferencias reales entre los reinos de León y Castilla: ‘Salamanca, León y Zamora participan, en su espíritu y en sus piedras, de la gracia gallega, de la sutileza astur, de la mansedumbre lusa y de la sequedad de la meseta. Estos cuatro factores integran el sentido leonés dentro de la historia nacional’.

Resume así su experiencia vital por tierras de España. Confiesa también que ‘He advertido en Palencia un secreto recelo hacia Valladolid. De la misma dolencia padece también un poco Salamanca, y hasta León, aunque León explique su reconcomio con graves disertaciones eruditas acerca de las diferencias regionales, más profundas de lo que parece, que separan a leoneses y castellanos.’

¿Y qué escribe desde 1919? Leamos principiando por el Sur, por ejemplo por Peñaranda:

‘En Peñaranda, tierra de paso, primero mesón y luego feudo de los Bracamontes, acaba el reino leonés para comenzar la altiplanicie de la vieja Castilla. Es tierra fronteriza Peñaranda como Aldeaseca y Zorita, y bien colocada, centro de un mercado natural de granos de una comarca feracísima y rica.’

En su cercanía, ‘Cantalapiedra, Palacios Rubios, Paradinas, pueblos ricos, iglesias de sillería, casonas labradoras anchas y sonoras de portón de roble, campanarios graciosos, espigas de piedra que recuerdan al cielo el dolor del llano… Es un oasis esta altiplanicie fronteriza del viejo reino de León.’

La Semana Santa, en la ciudad charra, le impulsa a afirmar: ‘En la catedral vieja de Salamanca se venera estos días, encuadrado en un altar, más que barroco, churrigueresco, el Santo Cristo de las Batallas (…) este Cristo, tan viejo como el habla leonesa y como la fábrica de su primera iglesia mayor.’

Es en la ciudad de Zamora donde encuentra concentrado el espíritu leonés, y también en su provincia, como nos describe en un artículo de 1929: ‘Recientemente he visitado Toro de nuevo, y fue tan honda la impresión que me produjo, que en estos días no sé pensar en otras cosas.
(…) Y en su Colegiata está todo León. Dejemos a un lado la riqueza de su fábrica y la maravillosa policromía de la portada de la Gloria. La Colegiata no es el palacio de Dios, sino la casa leonesa que se ha levantado a la orilla de la vega, sobre la peña ingente, para adorarle.
  (…) Conocía yo todas las ciudades leonesas, menos Toro, y al asomarme hace pocas tardes al Duero, desde el Espolón, tuve la clara visión de conjunto de estas tierras. Sin Toro, faltaba una de las facetas más características y nobles de la comarca: la del tipo de ciudad que mira a Castilla, que la vigila, que tiene que defenderse de Medina y de su Mota, y de los mercados formidables de los castellanos.
  (…) ¡Suaves tierras estas queridas tierras de León!

De la catedral de León dirá ‘Esta iglesia tiene su perfume, su encanto, su alegría, su optimismo, su niñez perenne. No tiene paredes, no tiene muros, no tiene cimientos la catedral de León. La piedra en ella no es fruto ni flor. No es siquiera piedra. Es anhelo, gloria, ansia de eternidad y de vida.
(...) yo me he saturado de pureza dentro de  estas naves, y mi espíritu no percibe las estridencias de la tierra y sueña despierto, con los ojos abiertos, por las calles de la vieja capital del reino de León.’

Y en la montaña leonesa: ‘Yo creo que la diferencia fundamental que separa a un campesino castellano del gallego o del astur es que el primero es, racialmente, terrícola o labrador, y los otros, ante todo y sobre todo, ganaderos. (…) Así el labrador de Castilla es receloso y desconfiado. Lo espera todo del azar. Es siempre fatalista.
(…) El ganadero gallego, astur o del Norte de la provincia de León ya es de otra suerte. Tiene su porvenir atado al de la vaca. Su vientre es siempre más fecundo y da más sorpresas agradables que el de la tierra.
(…) Y el amor que sentía Josué Carducci por el buey piadoso
io t’amo, oh pio bove!,
es el mismo que yace soterrado en el corazón de nuestros campesinos ganaderos.’

En el día de Navidad de 1931, pocos días antes de su fallecimiento, aparece publicada una nueva colaboración de Sánchez Rojas, que exclama su invitación y su llamada:

‘¡Hacia Oriente y hacia el Portal, amigos! La noche es clara; el sendero está perfumado de flores; el lucerito de Oriente brilla sobre nuestras cabezas, curtidas en todos los temporales. Ya se parará algún día la estrella; tal vez sobre nuestra tumba, que es donde cesará nuestro sendero hacia lo desconocido. Porque la vida es eso: una senda y una estrella.’

Miguel Ángel Diego Núñez
Diciembre de 2017 

EL ARTE MOZÁRABE CON FERNANDO REGUERAS GRANDE

30 de noviembre de 2017

En el programa de este martes hemos hablado sobre el arte mozárabe tomando como excusa la conferencia titulada "Promotores, clasicismo y estilo en el arte mozárabe leonés", que pronunció Fernando Regueras ese mismo día en el Museo de León a las 20 horas. Dicha conferencia se encuadró dentro del ciclo “Dentro del Fuero:estampas de la vida en León hace mil años”, en el que tuve el honor de participar. En la entrevista repasamos algunos aspectos poco conocidos del arte mozárabe, como la clara influencia bizantina de muchos de los capiteles.

Podéis escuchar la entrevista en este enlace. Os dejo aquí la información sobre el conferenciante y sobre la conferencia que viene en el folleto del ciclo.

Fernando Regueras Grande es el presidente del Centro de Estudios Benaventanos "Ledo del Pozo", al que algún día tendremos que dedicar un programa entero. Catedrático de Historia de Bachillerato jubilado, con treinta años como profesor, asiduo colaborador de los Museos de León y Palencia y de las Universidades de Valladolid y León, con los que ha editado varios libros. Ha comisariado varias exposiciones, organizado coloquios y jornadas de estudio y participa en congresos de su especialidad. Sus áreas de investigación y publicación tratan de la historiografía monumental, la historia de Benavente y su tierra, las villas romanas y los artes prerrománicos, especialmente visigodo y mozárabe.

EL MOZÁRABE ES un arte plural y mestizo una de cuya manifestaciones más expresivas se desarrolló en la Meseta leonesa (y ultrapuertos) a lo largo del siglo x. Un papel clave en esta experiencia artística la desempeñaron los promotores monásticos, desde la monarquía al episcopado. Sahagún, “monasterio ejemplar”, al decir de Gómez-Moreno, vinculado en origen al rey Alfonso III. San Salvador de Palat de Rey (León), capilla palatina de Ramiro II (931-951) que acabó convirtiéndose en panteón real hasta que Alfonso V, a principios del siglo xi lo trasladó al futuro San Isidoro. Obispos que, retirados de sus diócesis, pasaron el resto de sus días en el alejamiento de los cenobios por ellos fundados: Fruminio de León, fundador de Bamba, Rosendo de Mondoñedo, creador de Celanova, o sobre todo Genadio de Astorga, a quien se debe Peñalba y la consagración de Escalada. A lo que habría que añadir la reconstrucción de Hornija, a la vista de su arredo constructivo y significado histórico (tumba del rey Chindasvinto), o Mazote, cuyo tamaño, planimetría compleja y rica decoración (capiteles) replantea su origen y alto patronazgo.

En todos los casos encontramos una continuidad clasicista, aun deturpada, en la definición de trazas, en el uso del mármol, arcos de herradura, diseño de modillones, el gusto por el corintio, frisos y tableros relivarios, los registros pictóricos y su técnica de ejecución “a la romana” sistematizada, sin embargo, según la tradición andalusí (Peñalba). Una tradición que probablemente a los ojos de nuestros repobladores cristianos era la quintaesencia del clasicismo, fascinados como estaban por el arte cordobés. No solo inercia,había también una decidida voluntad de reutilizar materiales antiguos (spolia) procedentes de villae (Mazote) y de ciudades como Lancia (Escalada), instalada sobre un viejo hábitat tardorromano, si no acarreados de centros más lejanos. Ese interés retrospectivo se plasma sobre todo en el repertorio de los denominados “capiteles mozárabes”, de un bizantinismo explícito, grupo homogéneo de altísima calidad cuya concentración, similitud y diferencia del resto de las producciones hispánicas solo puede entenderse a tenor de uno o varios talleres próximos durante un corto periodo de tiempo, respondiendo a un llamado común, la repoblación del Duero promovida por la monarquía leonesa.

De este haz de circunstancias resulta un estilo de gran variedad formal, promiscuo, insólito en la Europa de la época y el de mayor originalidad del prerrománico hispano.

Arte mozárabe: el arte mozárabe (del árabe musta 'rab 'arabizado') se refiere al arte desarrollado por los cristianos hispánicos que vivieron en territorio musulmán en el período que abarca desde la invasión musulmana (711) hasta finales del siglo XI conservando su religión y una cierta autonomía eclesiástica y judicial.

Concluida la primera fase del proceso artístico que se engloba generalmente en el amplio concepto de «prerrománico» y que se corresponde con el arte hispano-visigodo, se inicia en España otra corriente estilística, heredera en muchos aspectos de la anterior, que se conoce como «arte asturiano» y que se identifica con las realizaciones artísticas que fueron produciéndose durante el siglo IX en los llamados «núcleos de resistencia», en concreto en los territorios que conformaron el reino de Asturias. Pero la actividad artística, en general, y arquitectónica, en especial, no se redujo a esa zona ni a ese siglo, sino que abarcó todo el norte peninsular y tuvo continuidad durante el siglo siguiente.
El desplazamiento de la frontera cristiano-musulmana a la cuenca del Duero impulsó la construcción de nuevos templos (obras en las que se concentraba toda la capacidad artística disponible) a demanda de las necesidades de repoblación. Los pujantes reinos septentrionales estaban en condiciones de abordar aquella tarea, como así lo venían haciendo, sin depender de las hipotéticas contribuciones de los incorporados mozárabes, por lo que no cabe pensar que todas las edificaciones religiosas y todas las realizaciones artísticas se debieran a estos inmigrados mayoritariamente rurales que, por otra parte, llegaban en precariedad de medios y de recursos. No parece que estuvieran en condiciones de llevar a cabo grandes logros artísticos quienes apenas habían dejado alguna muestra de ello en su lugar de procedencia.


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