LA EXPOSICIÓN "ARS MECHANICAE" EN EL MUSEO DE LA INDUSTRIA HARINERA DE GORDONCILLO

30 de septiembre de 2016

Lo primero es pedir disculpas porque no dediqué una entrada al programa de la semana pasada, ya que trató sobre los posibles orígenes de la palabra "cazurro", sobre la que ya había tratado por extenso en este blog

Este pasado miércoles hablamos sobre la exposición "Ars Mechanicae: ingenería medieval en España", que está teniendo lugar en el Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (MIHACALE), localizado en Gordoncillo. Para ello tuvimos con nosotros a su gestor, Javier Revilla Casado, al que hemos tenido la oportunidad de entrevistar en varias ocasiones, dado su dinamismo cultural. La exposición pertenece al Ministerio de Fomento y la Fundación Juanelo Turriano y permanecerá visitable en Gordoncillo hasta el 14 de enero de 2017.

Tal y como puede leerse en el blog del Museo, "el montaje consta de 50 paneles explicativos y 5 audiovisuales que explican lo esencial de la tecnología y de la ingeniería en la Edad Media hispana. La faceta didáctica se refuerza con 35 grandes maquetas, algunas de ellas con movimiento, mediante las cuales los visitantes podrán conocer impresionantes obras constructivas tales como acueductos y puentes, así como el funcionamiento de los más adelantados artefactos y máquinas medievales: noria, distintos molinos, ferrería, batán…"

Es la primera vez que "Ars Mechanicae" sale de capitales provinciales: "Esta exposición se mostró por primera vez en Madrid en el año 2008 (Jardín Botánico) y dado su éxito de público tanto el Ministerio de Fomento como la Fundación Juanelo Turriano decidieron hacerla itinerante. Gracias a ello, desde entonces ha recorrido otras 5 grandes ciudades españolas: Logroño (Casa de las Ciencias, 2013), Tarragona (Centre d'Estudis Maritims, 2013), Murcia (Museo de la Ciencia y el Agua, 2014), Valladolid (Museo de la Ciencia, 2014) y Segovia (Real Casa de la Moneda, 2015)."

"En el MIHACALE de Gordoncillo la muestra Ars Mechanicae ocupa una superficie de 500 metros cuadrados, quedando instalada en la Panera de la Fábrica de Harinas, interactuando con el tapial de tierra que forman sus muros y la madera de la techumbre, logrando una gran simbiosis".

Se pueden organizar visitas guiadas para grupos llamando al menos con un día de antelación a los teléfonos 987757192 o 657645231.

Podéis escuchar el programa con muchos detalles de la exposición y algunas anécdotas en este enlace o pulsando en el reproductor de más abajo.




 

"LAS MUJERES DE ALFONSO IX", NOVELA DE MIGUEL ÁNGEL MENDOZA NAVA

15 de septiembre de 2016

En el programa de esta semana hemos dado un salto a la Edad Media de la mano del novelista leonés Miguel Ángel Mendoza Nava, natural de Cubillas de los Oteros, que ha dedicado su segunda obra a la figura de Alfonso IX. En concreto, como revela el propio título de la novela, Miguel Ángel se ha centrado en las mujeres que acompañaron a este monarca leonés a lo largo de su periplo vital, mezclando dos historias paralelas, una ficticia y otra basada en hechos históricos. 

Aunque su profesión nada tiene que ver con la escritura ni con la historia, Miguel Ángel Mendoza se lanzó a la piscina de la novela histórica gracias a una especie de desafío con su hijo. Su primera obra fue "La Luz del Templo", también de temática leonesa, en la que una familia de peregrinos franceses se ven unidos a la Catedral en el siglo XVI. 

El autor se ha sentido atraído por Alfonso IX, entre otras cosas, porque "fue un rey que parece que molesta a los historiadores dóciles y sumisos; un rey al que nunca se ha hecho justicia desde los estamentos oficiales patrios y regionales. Tal vez porque su innata rebeldía chocaba de manera frontal con el carácter de su primo, Alfonso VII de Castilla, con el que mantuvo continuos enfrentamientos por el control de las fronteras, o porque se enfrentó al papado de Roma cuando desde Letrán anularon sus dos matrimonios canónigo". 

En el prólogo de la obra, hace la siguiente reflexión:  “Durante todos los momentos de los más de cuarenta años de su reinado se distinguió por ser un hombre que experimentaba gran atracción por las mujeres y hacia las que sentía escasa estima, si nos atenemos a que tuvo diecinueve hijos con más de seis mujeres diferentes y que, a pesar de casarse en dos ocasiones, en ambos casos fue obligado a repudiar a sus esposas por mandato papal, y que durante más de veinticinco años nunca le faltó una concubina que calentase su  cama. Ese fue el detalle que más llamó mi atención de la vida y obra del último rey privativo del reino de León, la colección de mujeres que los historiadores nos indican que pasaron por su lecho, a pesar de ser estos destacados nobles eclesiásticos y de dejar su impronta reflejada en decretos y documentos que emitieron y confirmaron”.

El libro ha sido publicado por Ediciones Duerna, y cuenta con diez capítulos más un epílogo, estando conformado por más de 600 páginas. Podéis escuchar el programa en este enlace o en el applet de más abajo. 

Miguel Ángel Mendoza Nava y un servidor.

CAZURREANDO CON LA PALABRA "CAZURRO"

12 de septiembre de 2016

Es sabido que a los leoneses se nos suele denominar "cazurros", si bien es una palabra que nuestros vecinos asturianos aplican a cualquier persona al sur de la Cordillera, sea o no de León. Ahora bien, ¿qué significa "cazurro"? Si miramos en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, obtenemos este resultado:

cazurro, rra
De origen incierto.
1. adj. Malicioso, reservado y de pocas palabras. U. t. c. s. [Usado también como sustantivo]
2. adj. Tosco, basto, zafio.
3. adj. Torpe, lento en comprender. U. t. c. s.

Un significado nada halagüeño, como vemos. Sin embargo, en León este vocablo se emplea generalmente con otra acepción que no aparece reflejada en este diccionario, y que sería la de "cabezón, terco, obstinado". No es nada extraño que los gentilicios coloquiales sean despectivos: el ejemplo más claro es que a los asturianos se les llama "babayos", lo que no es ninguna flor precisamente. Por ello hay gente que, ofendida en lo más íntimo, prefiere coger estos gentilicios populares y otorgarles un origen o significado más noble. Así desde hace un tiempo circula por Facebook esta imagen que ofrece un supuesto origen etimológico de la palabra "cazurro" que sirve para restañar el orgullo herido de los leoneses: 


"El que no cesa" suena mucho mejor que "malicioso, tosco, basto, zafio, torpe" o incluso que "terco", ¿no es cierto? Así que es lógico que la imagen circulase con mucho éxito y se convirtiera en un fenómeno viral entre la gente y los grupos de León de la mencionada red social. 

Pero la cosa ha cambiado cuando recientemente Mario Lozano Alonso consultó esta pretendida etimología con Raad Salam Naaman, experto en lengua árabe, quien le respondió que no es cierto. Mario lo publicó también en Facebook con la siguiente imagen:


Esto levantó cierto revuelo entre los que le habían cogido gusto a lo de "el que no cesa", y hubo respuestas de todo tipo, aunque ninguna pudo demostrar la supuesta etimología.

Yo ya me había encontrado la palabra en dos ocasiones: una para hablar de los trovadores de baja estofa, y otra para referirse despectivamente al mirandés, la variante portuguesa de la lengua asturleonesa. A raíz de la discusión mencionada decidí ponerme manos a la obra e investigar al respecto, para ver qué se podía sacar en claro.

Caçurro en la Edad Media.
"Caçurro" en la Edad Media era una palabra que significaba lo mismo en portugués que en castellano: sucio, vil. De hecho sigue significando eso en el portugués actual: "surro [suciedad procedente del sudor, del uso, etc.]; porcaria [porquería]". Ya Alfonso X dice en sus Siete Partidas que

"las palabras que se dizen sobre razones feas, e sin pro, e que non son fermosas, nin apuestas al que las fabla, nin otrosi al que las oye, nin puede tomar buen castigo, nin buen consejo, son ademas e llamanlas caçurras, porque son viles e desapuestas, e non deuen ser dichas ante omes buenos, quanto más dezirlas ellos mesmos, e mayormente el rey" (Segunda Partida, Título IV, Ley 2) 

Más o menos por la misma época (h.1260), decía Gonzalo de Berceo en sus "Milagros de Nuestra Señora":

Díssoli el judío: «Si tal cosa mostrares,
yo te daré empresto quanto tú demandares,
mas por otras pastrijas lo que de mí levares,
non pagarás con ello caçurros nin joglares.»

Aquí "caçurro" parece un juglar vulgar que cobraba por divertir con sus cantares groseros. Es decir, un sinónimo de bufón. 

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (h. 1283 - h. 1351), usó la palabra en varias partes de su "Libro de buen amor" (h1330-1343), también con este sentido de "bufón", o "vulgar, zafio":

"Non uses con bellacos, nin seas peleador,
non quieras ser caçurro, nin seas escarnidor"
(en "De cómo el Amor enseña al arçipreste, que aya en sí buenas costumbres, e sobre todo que se guarde de beber mucho vino blanco e tinto")


"De toda la laseria et de todo este cojijo
fis' cantares caçurros de quanto mal me dixo;
non fuyan d'ello las dueñas, nin los tengo por lijo,
ca nunca los oyó dueña, que d'ellos mucho non rijo".
(en "De la vieja que vino al arçipreste y de lo que le contesçió con ella")

"Cantares fis' algunos de los que disen los çiegos,
et para escolares que andan nocherniegos,
e para muchos otros por puertas andariegos,
caçurros et de bulras, non cabrían en dies priegos".
(en "En cuáles instrumentos non convienen los cantares de arábigo")

El Vocabulario español-latino de Nebrija (1494) dice: 
-Caçurro: Avarus, a, um. Auidus, a, um. Un poco. Parcus, a, um.
-Caçurria: Avaricia e parsimonia.

El "Vocabulario medieval castellano" de Julio Cejador y Frauca (1929) define cazurría, caçorría, caçurría, casurría como "maldad". Y cazurro, caçurro como "bufón, vil, plebeyo, de burlas".

La palabra fue evolucionando, y así en el siglo XVIII Gregorio Mayans y Siscar en su obra "Orígenes de la lengua española" (1737) dice de caçurro: "malo, torpe. Caçurras palabras: injuriosas". 


El mirandés, "fala caçurra".
Como ya hemos dicho, en portugués actual "caçurro" significa "surro [suciedad procedente del sudor, del uso, etc.]; porcaria [porquería]", y "caçurrento", su adjetivo derivado, "sucio, puerco, manchado". En la Edad Media tenía el sentido de palabras bajas y groseras, e incluso existía su derivado "caçurria" (ya en desuso), "palabra fea y que suena mal". 

En algunos lugares de nuestro país vecino "fala caçurra" designa al "habla baja, grosera, ordinaria", lo que le une con el significado que tenía el vocablo en la Corona de Castilla en la Edad Media. Ya lo registró en la Tierra de Miranda José Leite de Vasconcelos en el siglo XIX, aunque su uso no era generalizado en toda la región. Afirma que los habitantes de Cércio decían que los mirandeses son "caçurros", y su lengua "fala caçurra". 

Origen.
En algunos lugares se dice que la palabra proviene de la localidad de Cazurra (Zamora), y se cuenta la historieta de que cuando los cazurreños iban a trabajar a Asturias los asturianos los trataban como a tontos, porque no sabían manejar las máquinas. Es una explicación inverosímil, porque como hemos visto la palabrina ya existía en la Edad Media.

En "Tesoro de la lengua castellana o española" de Covarrubias (1611) se lanza una hipótesis sobre la etimología de la palabra:

"Dixeronse palabras caçurras, de caço, que en lengua Toscana vale genitale membrum virile, y desta palabra se llamaron todas las demas descompuestas cuçurras, o se dixeron caçurras, quasi cacurras, de kakos kachos, cosamala. Caçurro el hombre torpe". 

O sea, que la vincula con la palabra "cazzo", interjección malsonante en italiano que se puede traducir como "pene", o "¡Joder!".

Otros autores han relacionado "caçurro" con "casmurro", que en Portugal designa a la persona que acostumbra a insistir en una idea, siendo sinónimo de cabezota, terco, lo que coincide con el significado que le damos a "cazurro" en León y Zamora, así que quizá haya algo de verdad en esa afirmación. El vocablo tiene una segunda acepción, que es "persona que no muestra alegría o que tiene tendencia a aislarse", y que coincide con la expresión aragonesa "tío cazurro", que designa al "solterón viejo que vive en casa de un hermano o sobrino, especie de machucho que se ha hecho a la soledad y la misantropía". Otro posible origen portugués está en el hecho de que en la Extremadura portuguesa "caçurro" es el terreno sin cultivar.

Pero la obra que dedica más espacio (¡dos páginas!) a la palabra que nos ocupa es "Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico" de Joan Corominas y José Antonio Pascual, que le otorga el significado de "grosero, marrullero, malicioso, insociable". Señala que el primer uso documentado de la palabra es un diploma navarro de 1197, donde aparece un tal "Dominico Cazurro". En los siglos XIII-XIV dice que tenía el matiz "chocarrero, que quiere ser gracioso, pero groseramente", y el de "descompuesto, desvergonzado, impropio para que lo vean u oigan mujeres". Apunta que en algunos momentos tuvo connotaciones sexuales. Aporta que en el "Auto de Caín y Abel", del siglo XVI, se acusa a Caín de haber "cazurrado a su hermano", lo que podría relacionar esta palabra con el verbo "zurrar", aunque Corominas prefiere traducirla por "matar traidoramente".

Estos filólogos también tratan acerca de la etimología de la palabra. Descartan *canzurro, derivado de can (perro), y analizan un posible origen árabe con "qâdûr" o "qadûr", la palabra que tanto circuló por internet, aunque en realidad significa lo mismo que en español y en portugués (sobre todo con la palabra "casmurro"): "insociable, que huye de la sociedad". Hay variantes árabes que significan "sucio, inmundo, malo, avaro, mezquino, bellaquería". Pero afirman Corominas y Pascual que esa d árabe pasa al castellano en todos los casos, aunque haya alguna vez que evoluciona como z, pero en ningún caso ç. No descartan totalmente el posible influjo árabe en el vocablo, pero apuntan a un origen prerromano por el sufijo -urro/a. Apuestan también por la palabra portuguesa "caturra", "persona terca y aferrada a ideas antiguas, que halla defectos a todo, y que se complace en discutir", y que parece definir muy bien al menos a los leoneses actuales. "Caturra" deriva de "turra", palabra que tanto en portugués como en leonés significa algo así como "tema de discusión sin fin", de donde deriva nuestro "turrión/a", que significa "testarudo". ¿Serán hermanas las palabras "turrión" y "cazurro"? En cualquier caso los leoneses seguiremos diciendo y aceptando que somos cazurros con una mezcla de resignación y de cierto orgullo...

BIBLIOGRAFÍA
-BERCEO, Gonzalo de. "Los milagros de Nuestra Señora". La Rioja, 2011.
-CEJADOR Y FRAUCA, Julio. "Vocabulario medieval castellano. (Obra póstuma)". Hildesheim, 1996. Pág. 96.
-CELDRÁN GOMÁRIZ, Pancracio. "Inventario general de insultos". Madrid, 1995.
-COROMINAS, Joan y PASCUAL, José Antonio. "Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico". Volumen I. Madrid, 1991. Págs. 937-938.
-COVARRUBIAS OROZCO, Sebastián de. "Tesoro de la lengua castellana o española". Madrid, 1611. Pág. 167.
-MAYANS Y SISCAR, Gregorio. "Orígenes de la lengua española". Madrid, 1737.
-MERLAN, Aurelia. "El mirandés: situación sociolingüística de una lengua minoritaria en la zona fronteriza portugueso-española". Oviedo, 2009. Pág. 416.
-NEBRIJA, Elio Antonio. "Vocabulario español-latino". Salamanca, 1495?
-RUIZ, Juan, Arcipreste de Hita. "Libro de buen amor". Booklassic, 2015.
-VV.AA. "Las Siete Partidas del sabio rey don Alfonso el IX (sic)" . Barcelona, 1843.

EL MUSEO DE RIAÑO Y UNA NUEVA LÁPIDA VADINIENSE

7 de septiembre de 2016

Hoy he comenzado una nueva temporada como colaborador de Radio León Cadena SER tras las vacaciones estivales. El tiempo sigue pasando y casi me parece mentira pensar que comencé mi colaboración hace ya casi siete años, si bien por aquel entonces era en la sección dedicada a blogs y webs leoneses. Ahora inicio el cuarto año al cargo de la sección de Historia de León, y lo hemos hecho hablando de la más reciente incorporación al Museo de Riaño, que se realizó en el mes de agosto. 

El Museo de Riaño es de titularidad municipal, si bien está gestionado por un grupo de entusiastas voluntarios pertenecientes al colectivo Montaña de Vadinia, que entre otras cosas han logrado recuperar el antruido tradicional de la zona. En esta ocasión lo que han recuperado ha sido nada menos que una lápida vadiniense, que se convierte así en la quinta de su colección arqueológica. Nuestro invitado ha sido Pedro Luis González Manuel, miembro de la asociación, y uno de los dos artífices de lograr convencer al dueño de la pieza, Carlos Sánchez, de que la cediera. Es ésta una tarea nada fácil y muy poco agradecida, porque es casi habitual escuchar en los pueblos de la comarca que Fulano o Zutano tiene una lápida o un fragmento en su casa, pero que automáticamente se niega a cederla para su uso expositivo. Como notificaron en la nota de prensa, la nueva estela vadiniense se encontraba en la localidad de Verdiago, sirviendo de cargadero en el hueco de una alhacena en la cocina del edificio. Esta lápida ya era conocida, e incluso fue estudiada con anterioridad por M. C. González y J. Santos. La Estela, al igual que otras dos halladas, proceden del "Castro" próximo  a la actual localidad de Verdiago; la insistencia de Pedro Luis González Manuel ha tenido al fin el éxito de conseguir que D. Carlos Sánchez cediera la citada Lápida al Museo riañés.

Se trata de una piedra de las llamadas "de río" en cuarcita de color ocre oscuro con granulación fina; su altura total es de 1,14 m., con una anchura media superior a los 34 centímetros y un grosor de 22. La piedra se halla en parte muy ahumada debido a un incendio en el edificio del que procede, motivo por el cual también presenta algunos daños que afectan al texto de la misma. La traducción llevada a cabo por el investigador D. Evelio González Miguel, es la siguiente; Monumento de TURROMO, Vadiniense, hijo de COMO, de XXV años. Lo puso (el monumento), su hermano PUDES. (o PUDESO)? Este es el sitio (de su sepultura). No conocemos su cronología, pero dado que los nombres propios parecen de tradición indígena es probable que esté en torno al siglo II d.C. 

Aprovechamos para hablar con Pedro acerca del Museo, que cada vez es más conocido por su sección etnográfica, y que debería ser de obligada visita cuando se anda por la zona. También recordamos los pocos datos que sabemos sobre el misterioso pueblo vadiniense, perteneciente a los cántabros y vinculado a la ciudad de Vadinia (sobre cuya localización hay un montón de hipótesis). Según las inscripciones aparecidas estaban situados al norte y al sur de la Cordillera, aunque hay huecos sin restos epigráficos en el centro de ese territorio. Además, han aparecido lápidas vadinienses en zonas teóricamente ástures, lo que aumenta los interrogantes, aunque no hay perder de vista que cántabros y ástures eran pueblos hermanos y aliados. 

En este enlace podéis acceder al podcast del programa.


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